La innovación sostenible no siempre es lineal. Hay tecnologías que, en su origen, no fueron ideadas para el fin que acabaron desempeñando. Ingenios para la industria, la defensa, la ingeniería aeroespacial o materiales que se han ido “reciclando” para otros fines, de modo que se acabaron convirtiendo en guardianes de la naturaleza y motor de la economía circular.
- 1. El motor eléctrico: Su origen se remonta a 1830, a principios del siglo XIX. Fue, en su origen, una simple curiosidad científica: una prueba física del electromagnetismo a la que no encontraron uso o aplicación práctica más allá de uncoche eléctrico de juguete. De Michael Faraday a Davenport y Jacobi, el ingenio fue evolucionando hasta que Nikola Tesla lo patentó en 1888.
Este invento decimonónico es una de las bases que sostiene la descarbonización de la economía y la pieza clave para la movilidad eléctrica.
- 2. La célula fotovoltaica: Otro descubrimiento prácticamente casual de mediados del XIX. En1839, el físico francés, Alexandre-Edmon Becquerel golpeó un electrodo de plata y comprobó que la luz podía generar electricidad. Un siglo después, en 1954, los Laboratorios Bell (EEUU) presentaron la primera célula solar capaz de convertir la luz en electricidad. Producirla tenía un coste tan elevado que se concibió como material para la carrera espacial, ya que podía alimentar paneles y elementos donde no alcanzaba el cableado eléctrico.
Treinta años después, se inauguró en Madrid el primer parque fotovoltaico. Fue el inicio de un mercado solar en el que España ha escalado como segundo generador europeo sobre la base de la fuente de electricidad más económica y con mayor potencial. Un “invento” casual que dio origen a la energía solar como pilar de una economía más sostenible.
- 3. El grafeno: Se considera un material clave para la eficiencia energética con gran potencial de desarrollo. Es fruto de un experimento de laboratorio sobre física de materiales y fue descubierto en 2004 con un método sorprendentemente sencillo: mediante un trozo de cinta adhesiva y grafito (el material que contiene un lápiz).
Es 200 veces más resistente que el acero con solo un átomo de espesor y permite crear baterías ultrarrápidas y duraderas. Por su buena integración en ánodos y cátodos (los dos electrodos o polos de una celda electroquímica o batería), está contribuyendo a resolver los cuellos de botella de la movilidad por su capacidad conductiva, tanto ecléctica -muy superior al cobre- como térmica.
Otra aplicación crucial del grafeno es que opera como un colador atómico para crear filtros de desalinización de bajo consumo energético, una solución crucial ante la escasez hídrica. Su hallazgo le valió a Andre Geim y Konstantin Novoselov, de la Universidad de Manchester, el Premio Nobel de Física del 2010.
- 4. Plásticos biodegradables a partir de hongos (Micelio)
Su origen está en una investigación universitaria sobre micología, el estudio de las estructuras biológicas del crecimiento de los hongos. En la actualidad, se considera una alternativa real al poliestireno (corcho blanco), que se emplea habitualmente como protector en el embalaje de artículos, muebles o productos tecnológicos.
Tiene la capacidad de reemplazar a un producto plástico -polímero termoplástico- por otro que se autodescompone, ofreciendo una alternativa compostable más respetuosa con el medioambiente. En España ya son varias las empresas emergentes que usan el micelio para el packaging como Mosh, que apuesta por la economía regenerativa con un producto “compostable, customizado y sin impacto”.
- 5. El "Great Bubble Barrier": burbujas de aire para frenar plásticos
Este invento no utiliza tecnología compleja, sino física básica. Consiste en una cortina de burbujas de aire colocada en el fondo de los ríos que ha probado que bloquea el paso de plásticos hacia los océanos sin interrumpir el curso natural de los organismos marinos y peces.
Inicialmente, se ideó como un sistema de aireación para evitar la eutrofización (falta de oxígeno) en canales acuáticos como los icónicos que serpentean por Amsterdam. Sin embargo, gracias a su inesperada utilidad para frenar el camino de los residuos plásticos hacia el mar, es uno de los proyectos destacados de la Comisión Europea, a través de CORDIS, como ejemplo de innovación circular aplicada a la protección marina.
La historia prueba que no siempre los inventos más determinantes para la humanidad nacieron con el fin que acabaron por desempeñar. Los descubrimientos que contribuyen a la protección ambiental han sabido reciclarse de un uso industrial o científico en su origen a otro centrado en la protección del entorno. Es la metamorfosis sostenible de muchos inventos que son pilares de la economía circular y la mitigación climática.