El urbanismo regenerativo es un nuevo concepto que se afianza en la planificación y diseño de las ciudades al ir un paso más allá que el sostenible. Mientras este último busca reducir el impacto que las grandes ciudades pueden generar en el medio ambiente, el regenerativo, o renovado, aspira a convertir las ciudades en plataformas de cambio positivo.
Y es que, según el informe Áreas Urbanas en España en 2025, elaborado por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, el 69% de la población española reside en núcleos urbanos de más de 50.000 habitantes.
Este nuevo modelo de ciudad se sustenta en una serie de pilares como la restauración de ecosistemas, la creación de comunidad entre sus vecinos mediante la participación ciudadana y la consolidación de la circularidad de sus recursos.
Innovaciones del suelo a los tejados
Una de las premisas del urbanismo regenerativo es la revitalización de los núcleos urbanos como espacios más saludables y con más biodiversidad. La participación activa de los vecinos en la toma de decisiones para generar cohesión social y sentido de pertenencia es un apartado clave. Ejemplo de ello es Santander, que en 2020 inició el proceso de consulta ciudadana #ParticipaPGS para dar voz a las necesidades concretas de la población, en vistas a planificar el nuevo modelo de ciudad Santander, Hábitat Futuro.
La regeneración puede llegar desde la propia construcción, gracias a innovaciones como un hormigón pionero en la captura de CO2 del aire. En este sentido, la empresa californiana Heirloom Carbon Technologies junto a la canadiense CarbonCure, lograron por primera vez fijar dióxido de carbono absorbido de la atmósfera al hormigón, donde permanecerá retenido durante siglos.
Ideadas por el arquitecto paisajista y urbanista chino Kongjian Yu a principios de siglo, las ciudades esponja contribuyen también a la resiliencia climática, ya que utilizan todo el potencial de infraestructuras verdes como parques, pavimentos permeables, jardines de lluvia o techos vegetales para absorber, retener y reutilizar el agua de lluvia, como si de una esponja se tratara.
Entre las soluciones de autoabastecimiento energético, la ciencia está inmersa en el desarrollo de nuevos materiales capaces de captar más energía solar. Entre ellos, la perovskita es quizás el elemento más innovador, puesto que, además de conseguir eficiencias superiores al 27%, su flexibilidad y grosor le permite integrarse con facilidad en techos, ventanas y fachadas para generar más energía.
Urbes de referencia en España
Bilbao fue el caso más representativo de transformación -de industria a la vanguardia- en España, con la recuperación de la Ría, la restauración del Casco Viejo y un impulso al sistema de comunicaciones. Un camino que sigue vigente hoy con la regeneración de algunos de sus barrios como el de Zorrotzaurre.
También el paisaje de asfalto, hormigón e industria que compone las arterias de la ciudad cántabra de Torrelavega ha comenzado a transformarse gracias al proyecto Torrelavega Corredor Natural, promovido por su consistorio y financiado con dos millones de euros de los fondos europeos. El plan incluye medidas como la instalación de más de 300 nidos y refugios para aves y murciélagos, la creación de microjardines para polinizadores y la distribución de charcas por distintos puntos de la ciudad para generar biodiversidad.
La ola transformadora avanza en España de norte a sur. Así, en Sevilla emerge la iniciativa Pítamo Ciudad Sostenible 2025-2029, que engloba 200 hectáreas y planea la construcción de 9.910 viviendas, 4.200 protegidas, cerca del curso del río Guadaira. Este "residencial de baja densidad" promete reducir los flujos de movilidad con la implantación de un "modelo de isla ambiental" en la que confluyen todos los servicios, se recupera la escala humana y la proximidad. Para ello, su planificación y diseño, con la preservación de las áreas naturales y fluviales, busca reorganizar el espacio público para dar prioridad a los peatones, mejorar la movilidad sostenible y aumentar la sostenibilidad ambiental.
Otros ejemplos: de Hamburgo a Tengah
- Hamburgo y la HafenCity: de puerto en desuso a un barrio moderno, sostenible e integrado. Es HafenCity, el proyecto de reconversión más ambicioso de Europa iniciado en 2002. Alrededor de 7.500 viviendas conviven con comercios, espacios culturales y una arquitectura de vanguardia en la que destaca la Filarmónica de Hamburgo. Un ejemplo de resiliencia urbana que está transformando la segunda mayor ciudad de Alemania.
- La 'ciudad forestal' de Tengah: la apodada como 'ciudad forestal' de Tengah comienza a proyectar su futuro como primera ciudad eco-inteligente de Singapur, compuesta por cinco distritos y 700 hectáreas. Un centro urbano donde la movilidad prioriza la bicicleta o el transporte público; la aplicación de tecnología inteligente a las viviendas para mejorar su eficiencia energética y un corredor forestal de 31 hectáreas para hacer crecer la biodiversidad serán los pilares de esta urbe del futuro.
- Sydney: la capital australiana ha desarrollado una Estrategia de Adaptación Climática. Este plan de renaturalización urbana apuesta por la plantación de miles de árboles para lograr que el 40% del área metropolitana de la capital se encuentre con vegetación en 2050.
- Medellín y sus corredores verdes: la segunda ciudad más grande de Colombia desplegó en 2016 el programa "corredores verdes" con el fin de utilizar la naturaleza para reducir el calor e impulsar la descarbonización de la ciudad. El sistema dispone de 26 corredores verdes, con más de 92.000 metros cuadrados de jardines distribuidos a lo largo de la ciudad y, solo en 2025 se plantaron más de 21.800 plantas de jardín y más de 160 árboles y palmas.
Estos son algunos casos de éxito, a lo largo y ancho del planeta, de cómo las ciudades están transformando sus núcleos urbanos para responder a los retos ambientales, económicos y sociales, con la idea de generar una huella positiva en el entorno para construir un futuro más habitable para toda la población.