Toledo Errante es un proyecto sociocultural que, desde hace dos años, propone una forma distinta de acercarse al patrimonio de Toledo. Impulsado por Mónica Gómez Lanchas y Emilio Samino Pérez, la iniciativa combina investigación cultural y creación artística para ofrecer experiencias que van más allá del turismo tradicional. Mónica, graduada en Humanidades y Patrimonio, es también guía oficial y monitora y se encarga de integrar la investigación histórica en actividades que propone dentro de este proyecto. Emilio, por su parte, es actor y titiritero especializado en mimo, teatro físico y clown, además de artesano de máscaras y títeres. Por eso, es el que se encarga de la parte más artística. Juntos han encontrado un equilibrio para mostrar Toledo con un lenguaje propio.
¿Cómo nació la idea de Toledo Errante? ¿Qué experiencias personales llevaron a crear este proyecto?
Emilio: En uno de nuestros viajes, fuimos a una visita teatralizada y vimos que era algo que podíamos hacer. Vimos que esa fusión de nuestros mundos era posible y que, además, teníamos una manera propia de contar las cosas. A partir de ahí, empezamos a diseñar una ruta, a darle nuestro lenguaje y nuestra mirada, y vimos que podríamos trasladarlo a Toledo.
¿Qué papel juega vuestra conexión personal con Toledo en el desarrollo del proyecto?
Mónica: Siempre teníamos esa espinita de no haber formado parte de la cultura de nuestra ciudad, porque hemos estado viajando y habíamos formado parte de la cultura de muchas ciudades y de muchos pueblos, pero no de la nuestra. Hemos estado trabajando, estudiando y formándonos durante casi nueve años fuera, y hemos regresado con el objetivo de quedarnos y tener la oportunidad de trabajar en Toledo por primera vez. Teníamos esa ilusión de crear algo juntos, que fuera algo diferente. Queríamos aportar ese granito de arena a nuestra ciudad. Por eso, en nuestras rutas aportamos esa conexión un poco sentimental con lo que somos, que al final son raíces.
¿Cómo integrar actividades como el teatro, mimo o los títeres en rutas culturales?
Emilio: Intentamos que nuestras rutas sean multidisciplinares, como nosotros: que en una parada puedas encontrar un títere, en otra, un personaje con una máscara y, en otra, un mimo acompañado por música. Pero lo que intentamos siempre es que tenga una coherencia y una conexión con el territorio.
Lo primero que hay que hacer es ver qué queremos contar, dónde lo queremos contar, de quién queremos hablar, qué queremos mostrar, qué monumentos, cuál es la temática de la ruta... Intentamos que todas nuestras rutas tengan un hilo conductor que no sea, simplemente, ir de un sitio a otro, sino que la gente viva un viaje. Hay una dramaturgia que une desde el principio hasta el final toda la ruta.
En vuestras actividades planteáis una experiencia que trasciende la visita turística, como en la ruta de Las olvidadas. ¿Puede el turismo convertirse en una herramienta de transformación social?
Mónica: En la ruta de Las olvidadas hemos creado o diseñado un itinerario en el que vamos a conocer la ciudad a través de mujeres que no han tenido su espacio dentro de Toledo. Lo que buscamos es que el público salga de la ruta con una transformación en su mirada. Hablamos de mujeres que mucha gente no conocía y que, por desgracia, ni siquiera aparecen en los libros. Nuestro objetivo es rescatar esas historias y devolverles su lugar.
Emilio: Creo que Mónica ha hecho un trabajo brutal de investigación, porque hemos intentado hablar de mujeres que apenas nadie de Toledo conoce. Cada vez que terminamos esa ruta, la gente nos da las gracias por haberles mostrado una parte de Toledo que no conocían.
Mónica: Así es, intentamos dar espacio a esos personajes o a esas realidades que la gente no conoce. Y, también, al folclore, las leyendas que de cierto modo están olvidándose o están cayendo en desuso. Queremos recuperarlas.
¿Cómo diseñáis vuestros itinerarios para evitar aglomeraciones y favorecer una experiencia más respetuosa con el entorno y la vida local?
Mónica: Intentamos evitar las calles más transitadas y vías principales. Buscamos esos recorridos un poco escondidos, un poco más secretos. El objetivo también de nuestra ruta es vivir la experiencia de 'perderse' por Toledo, que es casi como un laberinto.
Además, apostamos por grupos reducidos. Nuestras rutas no son masivas. De hecho, creemos que no se puede gestionar un grupo de 50 personas por Toledo. Intentamos que nuestras experiencias sean siempre cercanas, sean más humanas. El aspecto sostenible que buscamos de las rutas es eso: sostener tanto el patrimonio como a la población de la ciudad.
Emilio: Creo que somos un ejemplo de que se pueden hacer las cosas de otra manera.
¿Cómo colaboráis con agentes culturales, comercios o asociaciones del casco histórico?
Emilio: Dos años es poquito tiempo y aún queda mucho trabajo por hacer en ese sentido, pero desde el principio lo estamos intentando. Colaboramos con el Ayuntamiento, con comercio local, entidades y asociaciones de barrios, tanto de la ciudad como de otros pueblos. Y siempre intentamos tener ese respeto por los vecinos a la hora de trabajar y ofertar actividades que puedan disfrutar, por ejemplo, en fiestas de los barrios.
Mónica: Además de trabajar en Toledo, vivimos en Toledo. Queremos estar presentes en la vida cultural y en la oferta artística. Queremos construir una ciudad en la que nos guste vivir y, por eso, colaboramos con asociaciones culturales con el objetivo de formar red.
Mirando al futuro, ¿cómo imagináis Toledo Errante y qué nuevos retos o propuestas queréis desarrollar?
Emilio: Hay ciertas necesidades en la ciudad y queremos formar parte de ese grupo que las solucione. Queremos aportar una oferta cultural más orientada a los vecinos. Queremos formar parte de espacios que creemos que faltan. Falta un centro cívico, faltan espacios culturales, faltan lugares donde hacer teatro.
Queremos implicarnos en los movimientos que están trabajando para conseguir esos espacios e, incluso, generar el nuestro propio, porque tenemos un lenguaje y una manera de hacer las cosas muy definidas. Pero siempre desde lo comunitario, en unión y apoyando a quienes están intentando transformar la ciudad. Nuestra mirada hacia el futuro está orientada hacia ese camino: mejorar un poquito la ciudad y sí, generar cultura, arte y algo más humano, más social.