El panorama de la sostenibilidad energética ha registrado un cambio de paradigma global. Según los últimos datos publicados en el Statistical Review of World Energy por el Energy Institute -en colaboración con Ember, KPMG y Kearney-, las fuentes renovables lideraron el incremento del suministro total de energía a nivel mundial -TES, en sus siglas en inglés- en 2025.
¿Por qué es especialmente significativo? Porque es la primera vez que la energía renovable encabeza el crecimiento global en un contexto de normalidad económica, sin la influencia de una recesión mundial. Un dato reciente que lo refrenda. En abril de este año, la energía eólica y la solar generaron más electricidad que el gas a nivel mundial por primera vez, representando el 22% de la generación eléctrica global frente al 20% del gas.
Tal y como subraya el propio informe, esta tendencia expansiva está alineada con las estimaciones de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) en sus estadísticas de capacidad. La entidad destaca que la transición avanza a un ritmo sin precedentes y sitúa la capacidad renovable global en un nuevo máximo histórico impulsado por una clara preferencia del mercado hacia las tecnologías sostenibles. Según IRENA, las renovables ya representan cerca de la mitad de la potencia instalada en todo el planeta, con especial relevancia entre las economías más emergentes.
En datos, el Statistical Review of World Energy confirma que la generación renovable sumó 861 TWh en 2025, superando el aumento de la demanda eléctrica global de 855 TWh. En paralelo, la capacidad de almacenamiento en baterías creció un 66%, alcanzando 302 GW y reforzando la seguridad energética con un ahorro de 72.000 millones de euros en importaciones de fósiles entre 2022 y 2025, de acuerdo al informe.
Un crecimiento solar exponencial
Dentro del ecosistema renovable, la energía solar emerge como la tecnología más disruptiva del sector. De acuerdo con los registros del Energy Institute, la radiación solar concentró más del 70% de toda la nueva aportación de las energías renovables, sumando una contribución equivalente a 3,3 exajulios (EJ). Este avance sitúa a la infraestructura fotovoltaica a la vanguardia de la descarbonización global, superando la velocidad de despliegue de cualquier otra fuente energética que haya sido analizada en el informe.
La propia AIE, en sus documentos, señala que la tecnología solar fotovoltaica representa casi el 80% del incremento de la capacidad renovable proyectada hacia el final de la década. De hecho, la organización prevé que la capacidad de generación global se duplique para el año 2030, lo que equivale a incorporar la capacidad conjunta actual de China, la Unión Europea y Japón al mapa energético global.
Es en este contexto, tal y como reflejan los últimos datos de mercado, donde se ha producido un sorpasso histórico al gas. Por primera vez en la historia, la combinación de energía eólica y solar logró generar más electricidad a nivel mundial que el gas natural durante un mes completo (abril de 2026).
En términos porcentuales, estas tecnologías limpias alcanzaron un 22% de la producción eléctrica global frente al 20% obtenido mediante plantas de gas, consolidando un hito técnico que ya habían aventurado los analistas.
No obstante, el gas sigue siendo un pilar clave en la transición, ya que su demanda estructural se mantiene al alza con un crecimiento interanual del 1,6%.
UE: la vanguardia de las energías verdes
A nivel regional, la Unión Europea lidera este cambio estructural y prueba que la transición está estrechamente ligada a las políticas públicas de cada región.
De acuerdo con los indicadores oficiales publicados por Eurostat, las fuentes renovables ya aportan cerca del 46% de toda la electricidad generada en el territorio comunitario durante los primeros trimestres de este año. Países como Dinamarca y Portugal encabezan la lista europea al cubrir más del 80% de su producción eléctrica neta mediante fuentes renovables, principalmente eólica e hidráulica, mientras que España lidera con claridad la producción solar fotovoltaica.
Entre 2022 y 2025, las renovables funcionaron como un escudo estratégico, ahorrando 72.000 millones de euros en importaciones de combustibles fósiles, un beneficio liderado por Alemania, España e Italia.
Los análisis del Statistical Review of World Energy también proyectan algún reto sobre mapa energético global. Aunque la capacidad de energía limpia registró un progreso positivo en 2025, las emisiones globales de energía aumentaron un 1,1%, lo que refleja la complejidad de un sistema aún en transformación. El camino hacia la transición energética no es un proceso lineal y, pese a los avances logrados, sigue siendo necesario mantener el impulso, acelerando el desarrollo de proyectos de energías de bajas emisiones y reforzando las infraestructuras que los hacen posibles. En este contexto, el progreso muestra que se avanza en la dirección adecuada, pero también evidencian que aún queda camino por recorrer.
Este cambio de paradigma que refleja el informe prueba que la transición energética va más allá de la instalación y requiere, además, de infraestructuras flexibles. El almacenamiento masivo y el despliegue de redes inteligentes (smart grids) son las piezas clave para absorber la producción renovable, dar estabilidad al suministro y garantizar una energía segura, accesible y sostenible.
En definitiva, la sostenibilidad global, de acuerdo a las estimaciones de la AIE, requerirá de un alineamiento continuo entre la innovación técnica, la normativa y la voluntad política estable para empujar de forma sostenida el crecimiento verde.