El informe Top Sustainability Themes for 2026 de KPMG insiste en una idea sencilla pero reveladora: ya no basta con cumplir; insta a pasar a la acción para convertir los compromisos empresariales en resultados tangibles. Se trata de convertir los compromisos en resultados medibles que aporten ventajas reales. Las compañías que lo consigan estarán mejor preparadas para atraer capital, diferenciarse en el mercado y consolidar la confianza de sus grupos de interés, al tiempo que profundizan en atraer, fidelizar y mejorar la implicación y el grado de desarrollo del talento necesario para llevarlo a cabo.
Durante años, los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) se gestionaron como un apartado más del informe anual. Sin embargo, hoy en día ese enfoque va mucho más allá. Hoy la sostenibilidad se analiza junto a los indicadores financieros y operativos, porque afecta a costes, eficiencia, riesgos y oportunidades de negocio. Satya Nadella, CEO de Microsoft, lo expresa con claridad al situarla “en el centro de la estrategia y la innovación tecnológica de la compañía”. No como un complemento, sino como parte del núcleo empresarial.
Uno de los cambios más visibles tiene que ver con la manera de informar. La aplicación de la Directiva europea de información corporativa (CSRD) en materia de sostenibilidad ha elevado el nivel de exigencia, pero también ha ayudado a ordenar el proceso al guiar la gestión y auditar los resultados. Los reportes no son meras recopilaciones de datos, si no que amplían la tarea que antes ya se acometía con GRI (Global Reporting Initiative) o SASB -(Sustainability Accounting Standards Board), como marcos de referencia y estándar internacional para elaborar los informes de sostenibilidad. En definitiva, permiten comparar datos y entender mejor qué está funcionando y qué no, para utilizar mejor la información.
La sostenibilidad ya no ocupa un espacio periférico. Se ha integrado en la estrategia empresarial porque aporta eficiencia, abre oportunidades y fortalece la confianza.
Tendencias que marcarán la sostenibilidad en 2026:
La sostenibilidad evoluciona rápido, y en 2026 las empresas deberán anticipar cambios estratégicos, regulatorios y tecnológicos para mantenerse competitivas.
El rumbo del reporting se estabiliza
La normativa europea sobre información de sostenibilidad (CSRD) se ha simplificado, y se han agilizado los requisitos. El foco ahora está en obtener datos sólidos y útiles para la gestión, más que en cumplir trámites.
La capacidad de adaptación: la geopolítica redefine la agenda
En un contexto global de escalada de tensiones, la transición ecológica es más compleja e irregular. Para las empresas, esto implica adaptarse a prioridades nacionales y europeas que buscan equilibrar la competitividad económica con la acción climática, en un entorno de cooperación internacional.
La transparencia en la cadena de suministro
La sostenibilidad ya no depende solo de lo que ocurre dentro de la empresa. La normativa que afecta a toda la cadena de suministro es cada vez más rigurosa, y requiere a las compañías pedir a sus proveedores información sobre su impacto ambiental.
La adaptación climática llega al consejo de administración
Los fenómenos climáticos severos son cada vez más frecuentes, y las empresas deben ser proactivas y prever si sus modelos de negocio pueden verse afectados. En este sentido, cobra especial importancia la capacidad de anticiparse a estas situaciones y la resiliencia estratégica.
El carbono en la frontera: CBAM para el control fronterizo en Irlanda
A partir de este 2026, el CBAM (Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono) pasa de ser un requisito exclusivo de elaboración de informes a una medida de control fronterizo para las empresas irlandesas, introduciendo requerimientos financieros y la aplicación de leyes aduaneras.
Aquellas compañías que importen anualmente más de 50 toneladas de acero, aluminio, cemento y fertilizantes deben acreditar el estatus de declarante autorizado. En síntesis, el CBAM convierte las emisiones en costes de importación, instando a los actores a entregar los certificados CBAM relacionados.
La paradoja de la inteligencia artificial: solución y problema a la vez
La tecnología, liderada por la IA, destaca como motor de transparencia en sostenibilidad. No solo permite análisis de datos ESG más robustos, sino que garantiza informes mucho más precisos. Esta relevancia se refleja en la estrategia corporativa global: el 71% de los CEOs ya sitúa a la IA como su prioridad de inversión para este año, respaldando esta visión con una asignación presupuestaria sin precedentes.
Esta capacidad analítica de la IA encuentra una aplicación clave en un área que el informe de KPMG destaca especialmente: la gestión de los recursos naturales.
No se trata solo de una cuestión ambiental. Cuando una compañía aprende a gestionar de forma más eficiente el agua o las materias primas, los efectos se notan en varios frentes: los costes bajan, los riesgos de desabastecimiento se reducen y la relación con las comunidades donde opera, mejoran.