Aunque en los últimos años han predominado informaciones contradictorias, lo cierto es que la economía verde y los negocios vinculados a la transición energética siguen avanzando con decisión. Lejos de ser una tendencia pasajera, este sector se ha convertido en un mercado global consolidado que continúa creciendo, atrayendo inversiones récord y transformando las bases de la economía mundial.
En este contexto, el valor de la denominada economía verde, que abarca sectores como las energías renovables, la eficiencia energética, la movilidad sostenible, tecnologías limpias e industrias con bajas emisiones de carbono, ha alcanzado una dimensión hasta hace poco inimaginable.
Según un informe del Foro Económico Mundial (WEF) y Boston Consulting Group (BCG), esta economía ya superó los 5 billones de dólares en valor anual en 2024, situándose como uno de los sectores más dinámicos a nivel global. Además, se espera que supere los 7 billones de dólares anuales para 2030, impulsado por las oportunidades y demandas que surgen derivadas de la sostenibilidad y la descarbonización.
Es decir, a pesar de un contexto económico lleno de desafíos, la economía verde ha demostrado resiliencia y capacidad de expansión. Varios segmentos clave, como los ingresos vinculados con actividades sostenibles crecen incluso más rápido que los de sectores tradicionales, según el propio informe del WEF-BCG.
Inversión récord en transición energética
Más allá del valor total del mercado sostenible, cabe destacar que la inversión específica en transición energética ha batido récords. El informe Energy Transition Investment Trends 2026 de BloombergNEF (BNEF) revela que en 2025 se alcanzaron 2,3 billones de dólares en inversión global, lo que supone un aumento del 8% respecto al año anterior. Esta cifra equivale aproximadamente al PIB anual de países como Italia o Brasil.
Entre los principales destinos de esa inversión, se encuentran:
- Transporte electrificado, con cerca de 893.000 millones de dólares, liderando las inversiones globales en este ámbito.
- Energías renovables, que recibieron 690.000 millones de dólares.
- Redes eléctricas y sistemas de conducción energética ‒infraestructuras que no siempre son visibles, pero son críticas para la transición energética, como las infraestructuras de transporte de gases renovables o infraestructuras de almacenamiento energético‒, con más de 483.000 millones de dólares.
Estos datos confirman que la transición energética no solo se mantiene, sino que avanza y sigue consolidándose como una prioridad de inversión estratégica, incluso frente a ciclos económicos globales adversos. De hecho, por segundo año consecutivo la inversión en energía limpia ya supera a la inversión en suministro de combustibles fósiles, y además con una brecha creciente.
Europa y España: apuesta por renovables y crecimiento sostenible
Aunque la transición energética es un proceso global, Europa juega un papel crucial en su desarrollo. Así lo refleja también el citado informe de BloombergNEF, que señala que en 2025 la inversión en transición energética por parte de la Unión Europea creció en torno a un 18%.
Además, el crecimiento de la energía renovable, especialmente la solar y eólica, continúa siendo un factor clave para la independencia energética del continente y para la reducción de importaciones de combustibles fósiles. Iniciativas como los proyectos eólicos marinos en el Mar del Norte, que buscan instalar hasta 100 GW de nueva capacidad eólica en la próxima década, demuestran el compromiso europeo con la descarbonización y la seguridad energética.
En España, la economía muestra solidez, con un crecimiento del PIB por encima de la media europea, mientras que el despliegue de energías renovables y los programas de inversión vinculados a la transición energética mantienen una senda de crecimiento sostenido.
Proyectos de descarbonización industrial, convocatorias de líneas específicas de ayudas, como las recientemente activadas por el Ministerio de Industria y Turismo para la industria manufacturera sostenible con más de 330 millones de euros, y avances regulatorios que buscan impulsar la transición energética son señales de un claro compromiso institucional con este nuevo paradigma económico.
Un sector con retorno y oportunidades de futuro
En definitiva, los datos no solo muestran cifras récord, sino también un cambio estructural en la economía global. La expansión de la economía verde ofrece oportunidades de crecimiento sostenido en diferentes frentes:
- Las tecnologías vinculadas con movilidad eléctrica, energías renovables y eficiencia ofrecen rendimientos competitivos frente a soluciones tradicionales.
- Empresas que integran prácticas sostenibles tienden a beneficiarse de menor coste de capital y mejores valoraciones, según el análisis del WEF-BCG.
- El aumento de inversiones en redes eléctricas y almacenamiento favorece la estabilidad energética y la integración de fuentes renovables.
Además, el consenso entre diversos analistas es que la inversión media anual en transición energética puede seguir aumentando en los próximos años, reflejando no solo la urgencia climática sino también la rentabilidad y viabilidad de las tecnologías limpias.