¿De qué hablamos cuando nos referimos a los gadgets sostenibles? Son dispositivos tecnológicos diseñados para minimizar su impacto ambiental a lo largo de todo su ciclo de vida. Dicho de otro modo, son aparatos ideados desde su concepción para generar menos residuos, consumir menos energía y hacer un uso responsable de materiales para un menor impacto en el entorno.
La necesidad de impulsar esta tendencia es la que ha promovido el ecodiseño en el sector de consumo, además de incorporar al producto materiales biodegradables y fáciles de disgregar para su posterior reciclaje.
Los fabricantes priorizan el ciclo de vida completo del producto desde su concepción; y reemplazan los materiales más comprometidos por bioplásticos hechos de almidón de maíz o bambú. Es decir, se conciben con la voluntad de alargar su vida útil, para repararlos o desarmarlos con facilidad y aprovechar así parte de sus materiales. Un ejemplo son los metales 100% reciclados para las placas de circuitos. ¿Cómo? Utilizan aluminio y acero inoxidable reciclados en las uniones mecánicas, bisagras y sujeciones de sus dispositivos para desmontar y aprovechar sus piezas.
Otro gadget que promete son los auriculares de botón de base biológica o con materiales marinos, a partir de plásticos oceánicos y maderas certificadas. Dentro de sus líneas sostenibles, con fibras textiles recicladas para trenzar cables y diademas, se encuentran marcas como House of Marley -vinculada al legado familiar de Bob Marley-.
Una filosofía que se alinea con las directrices de la Unión Europea sobre el Derecho a Reparar, una normativa adoptada en 2024 que busca reducir el desecho prematuro de productos funcionales y transformar los hábitos de consumo.
De las bombillas LED a los teclados inalámbricos solares
Los gadgets sostenibles no solo se fabrican de forma sostenible, sino que consumen menos energía durante su uso. Muchos ya incorporan minipaneles solares integrados o sistemas de generación cinética para autoabastecerse.
Uno de los mejores ejemplos de gadgets sostenibles son las bombillas LED; un paso sencillo pero clave para sumar a favor del entorno. Utilizan hasta un 80% menos de energía que las bombillas incandescentes tradicionales y su vida útil es de hasta 25,000 horas. Además, no contienen mercurio.
En este grupo también se incluyen los termostatos inteligentes. Estos dispositivos permiten controlar la temperatura doméstica desde una app y ajustar automáticamente la calefacción y el aire acondicionado, optimizando el consumo de energía y recursos.
En la misma línea, se encuentran los sensores de presencia y los enchufes inteligentes. A través de conectividad wifi o mediante protocolos específicos de domótica (Zigbee), se programan mediante aplicaciones móviles para apagarse automáticamente cuando no hay nadie en la habitación para evitar el consumo vampiro.
A estos gadgets sostenibles ya conocidos se suman otros recién llegados, y cada vez más populares, como teclados y ratones de ordenador inalámbricos y solares, con el mismo planteamiento interno que los cargadores portátiles solares para móviles. Son periféricos, se recargan con luz solar a través de células fotovoltaicas ya integradas y funcionan como baterías externas, autónomas y sostenibles.
En definitiva, apostar por reparar en lugar de desechar; seleccionar las materias primas adecuadas o desmontar piezas y reciclar por módulos son algunas de las prácticas más consolidadas en este cambio de paradigma, además de las innovaciones emergentes que están por llegar. Los dispositivos electrónicos ya se diseñan sobre los principios de la economía circular para durar más, consumir menos y reducir su impacto.