La domótica, o tecnología inteligente en el hogar, está transformando nuestras viviendas sumando eficiencia y abriendo la puerta a reducir el consumo de forma sencilla. Un ejemplo de ello es optar por un enchufe inteligente. ¿Por qué? Erradica el consumo fantasma, optimiza el coste y permite controlar online el consumo o demanda en tiempo real, así como programar las tareas domésticas en las horas valle al tiempo que reducen el impacto también en el entorno.
De acuerdo a la OCU, combinar enchufes inteligentes con tarifas de discriminación horaria puede repercutir en un ahorro medio de hasta 25 euros mensuales (300 al año).
¿Qué es un enchufe inteligente? También llamado smart plug, es un dispositivo domótico que se coloca entre la toma de corriente de la pared y el enchufe del electrodoméstico que se desea controlar. Su función principal es actuar como un interruptor remoto y programable.
A través de esta conexión a las redes domésticas, gestiona el paso de la corriente eléctrica y lo procesa mediante diversas aplicaciones para teléfonos móviles o directamente a través de comandos de voz (utilizando asistentes virtuales como Google, Alexa o Apple HomeKit).
La clave está, y así lo destaca el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía, adscrito al MITECO), en que permite analizar el consumo energético en tiempo real, ajustarlo, si es preciso y, sobre todo, suprime el consumo fantasma al cerrar 'el grifo' de la energía cuando los dispositivos que conecta no están en uso activo.
Existen varios tipos de enchufes inteligentes y rango de precios en función de sus usos y gama, y se clasifican, principalmente, en función de su infraestructura de conectividad y su diseño de instalación. Es decir, cómo se conectan y cómo se usan.
'Smart plugs' por su conectividad
Los más comunes, económicos y fáciles de configurar son, de acuerdo a la OCU, los que se conectan por wifi a través del router del hogar. Una segunda opción sería la conexión por Bluetooth. No obstante, su alcance es más limitado y suelen combinarse con tecnologías Wi-Fi para extender el control fuera del ámbito doméstico.
La tercera opción para los smart plugs es la que utiliza protocolos como Zigbee o Z-Wave, diseñados específicamente para la domótica. Estos sistemas crean una red de malla entre los dispositivos del hogar, lo que permite que se comuniquen entre sí de forma eficiente. Su principal ventaja es que consumen menos energía, aunque requieren un puente o concentrador para funcionar.
'Smart plugs' por su instalación
En este caso, también se ordenan en tres categorías:
Regletas inteligentes: disponen de múltiples tomas en un solo aparato, permitiendo el control individual o conjunto de varios electrodomésticos. Son especialmente recomendados para salones o zonas de escritorio donde se suelen conectar varios dispositivos a la vez que funcionan en conjunto (TV, router, consola, decodificador, equipo de música, PC, impresoras…).
Enchufes inteligentes de superficie o adaptadores: se introducen directamente en cualquier toma de corriente existente sin necesidad de instalación eléctrica. Son portátiles y reutilizables.
Empotrables: estos sustituyen por completo a la toma de corriente tradicional de la pared. Ofrecen una estética más elegante, pero requieren una instalación cableada permanente y conocimientos eléctricos para su instalación.
Ventajas de un enchufe inteligente
La principal ventaja de estos dispositivos es que registran el consumo en kilovatios hora (kWh) de cada electrodoméstico de forma individual o conjunta y, a través de la app, lo traduce en gráficos de consumo diario/semanal o mensual que ayudan al ciudadano en su gestión doméstica. Otra de sus grandes ventajas es la programación; como una alarma, se pueden establecer horarios fijos de encendido y apagado, especialmente útil para sistemas de climatización (deshumidificadores, calefactores…) impulsando así su eficiencia.
La IA ha desembarcado también en estos pequeños dispositivos con modelos de última generación que pueden automatizarse en función del coste en los sistemas más avanzados. Es decir, integran las tarifas del mercado regulado y activan el consumo en los tramos horarios con menor coste y demanda, y se desconectan cuando entran en modo stand by (consumo fantasma). Muy ventajosos para termos eléctricos de agua, por ejemplo.
El uso de enchufes inteligentes se alinea con las políticas de la Comisión Europea para optimizar el consumo energético a través de la digitalización. Se perfilan como una pequeña inversión muy eficiente, con un rápido retorno a favor de la optimización de recursos y sostenibilidad.