Casi todos los electrodomésticos modernos incorporan un programa, botón o modo ECO. Detrás de estas tres letras hay años de investigación y desarrollo en I+D+i para poner en práctica una filosofía de consumo más sostenible que ahorre recursos finitos como el agua, economice energía y reduzca también la factura del consumidor. Tres cuestiones que quedan patentes en el último informe IEA Energy Efficiency 2025 y la eficiencia energética en España del IDAE, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía del Ministerio para la Transición Ecológica, el ente público encargado de impulsar la eficiencia energética, las energías renovables y la transición energética.
Sin embargo, en ocasiones todavía persiste un mito que se resume así: si la lavadora tarda tres horas en modo ECO, gasta más que en un programa rápido. La realidad es justo la contraria. El secreto de la eficiencia, en este caso, no está en el reloj sino en el termómetro. En un electrodoméstico, el 90% de la energía eléctrica que demanda se destina exclusivamente a calentar el agua. El modo ECO rompe esta barrera con una fórmula sencilla que se resume en menos calor pero durante más tiempo. Un ejemplo concreto, al optar por un programa frío para el lavado, en torno a los 30° C, el detergente necesita más tiempo para actuar. No obstante, el ciclo largo compensa la falta de calor para que la limpieza sea igual de impecable. De esta forma, el tiempo extra del modo ECO permite que las enzimas del jabón deshagan la suciedad de forma más profunda tanto en la ropa como en los platos.
Ocurre lo mismo con el lavavajillas, la secadora, la plancha -menos calor pero más constante y prolongado-, la televisión (con modos de ahorro energético) e incluso con las duchas modernas, que incluyen un modo ECO en este caso que ajusta la presión del agua para optimizarla sin malgasto.
Otra diferencia que marcan los nuevos programas ECO es que suman la IA. A través de filtros inteligentes, son capaces de ajustar la cantidad exacta de litros de agua que son necesarios en función de la carga, que pesan y calibran para hacer cuajar la fórmula. Las piezas de grifería de lavabos, duchas y fregaderos ya incorporan sensores que ajustan el paso del agua por las válvulas para sumar litros de ahorro al planeta y al bolsillo.
¿Cómo medir los beneficios ECO?
Según datos de la Comisión Europea y APPLiA España, la Asociación Española de productores, fabricantes e importadores de electrodomésticos dentro de la matriz europea, el uso recurrente de estos programas genera beneficios importantes en tres niveles. En primer lugar, estiman que el ahorro eléctrico se sitúa entre un 33% y un 50% frente a los ciclos intensivos.
Además, a este recorte energético habría que sumarle otro ahorro importante en litros de agua, que APPLia sitúa en un 20%, con respecto a los programas tradicionales. En 2021, el INE, en la Encuesta de Hogares para el Censo de Población y Vivienda, cifró en 18.536.616 el número de lavadoras domésticas en España. Por tanto, es sencillo extrapolar que la suma del ahorro doméstico se traduce en miles de millones de litros de agua anuales.
Desde la asociación sectorial destacan, además, otra cualidad de los programas ECO, la durabilidad del producto. Defienden que un uso correcto de los electrodomésticos, de acuerdo a estas premisas de ahorro eléctrico y agua, alargan la vida útil de los aparatos al evitar temperaturas extremas -lavados por encima de los 40°C, que tensionan más las gomas, tambor y resistencias-.
Modo ECO en el bolsillo
Mirando al bolsillo, otro documento de la CE, Ecodesign Impact Accounting Report 2024/2025, subraya que la apuesta por el ecodiseño en los electrodomésticos -con programas ECO- ha permitido ahorros de 182 a 266 euros anuales por hogar en los años analizados. Además, anticipan que se incrementará la cuantía hacia el 2030 gracias a nuevas mejoras tecnológicas para ganar eficiencia, en una horquilla que estiman entre 473 y 736 euros cada año.
Por último, el informe de la Organización Europea de Consumidores (BEUC), titulado Energy-savings appliances: the silent money makers in consumers' homes (2023), concluía que, si bien el ahorro más importante proviene de la calefacción, otros pequeños electrodomésticos suman ahorros del 15% en la factura final con una gestión más eficiente.
Tres tips en modo ECO
El primero es la carga completa. Los electrodomésticos son más eficientes en este modo cuando están llenos. El mismo consejo es válido tanto para una lavadora como para un lavavajillas porque el arranque del ciclo, el empleo del agua y la acción limpiadora serán más efectivos una vez ajustada la totalidad de la carga.
En segundo lugar: los filtros y el correcto mantenimiento. Los técnicos oficiales recomiendan mantener los filtros siempre limpios para permitir que el motor del aparato respire y gestione la tarea sin residuos ni impurezas siguiendo el manual de uso.
Por último, a la hora de renovar y elegir electrodomésticos, la recomendación de los especialistas pasa por buscar la etiqueta A (clasificación energética), de acuerdo al etiquetado energético aprobado por la UE. Varias autonomías mantienen abiertos programas y convocatorias Renove con líneas de ayudas económicas directas para sustituir electrodomésticos caducos por otros más modernos y eficientes (clase A y B).
En definitiva, pulsar el botón ECO es otro gesto sencillo y cotidiano para reducir consumo en agua y energía; optimizar la gestión de los electrodomésticos. Un impulso para el planeta en forma de programas que solo necesitan un poco más de tiempo.