Confundir tiempo y clima puede inducir a conclusiones erróneas. Por ejemplo, que una semana sea inusualmente fría en una zona cálida es un evento de tiempo. Si esa tendencia de frío se mantiene y se consolida durante décadas, entonces podríamos estar hablando de un cambio en el clima. Y todo ello se registra en estadísticas meteorológicas precisas y detalladas frente a la desmemoria meteorológica. Dicho de otro modo: el tiempo es el estado de ánimo de hoy o del momento, mientras que el clima es la personalidad de la región.
¿Qué es el tiempo atmosférico? Es el estado de la atmósfera en un momento y lugar determinado. Es lo que puede verse por la ventana a simple vista en un lugar y momento concreto. Se mide en periodos cortos: horas, días o, como máximo, una semana y se predice con precisión con herramientas científicas a través de la meteorología, que es la suma de varias disciplinas como la física, matemáticas y la informática aplicada. Sus protagonistas: la temperatura, la humedad, la nubosidad, las precipitaciones (lluvia, granizo, nieve…) y el viento.
¿Y el clima? Es el promedio estadístico del tiempo atmosférico durante un periodo largo, generalmente 30 años o más. Es la 'personalidad' de una región en términos de temperatura, pluviosidad, humedad… Dicho de otro modo, lo que se prevé que ocurra habitualmente en una latitud de acuerdo con la estación y la posición de la región con respecto al eje terráqueo, de acuerdo a la Organización Meteorológica Mundial (WMO). Por tanto, en este caso, los factores que lo determinan son la latitud, la altitud, la distancia al mar y las corrientes marinas.
De todas, la latitud es la que tiene mayor peso específico; La Tierra no recibe la energía del Sol de manera uniforme. Esto se debe a la conjunción de dos factores: la esfericidad del planeta y la inclinación de su eje. La latitud es la distancia de cualquier punto de la Tierra respecto al Ecuador, es decir, la línea imaginaria que la circunda. En función de cómo inciden los rayos solares, el planeta se divide en tres grandes franjas climáticas:
- Zona cálida o Tropical: aquella situada entre los dos trópicos de Cáncer y Capricornio. Aquí los rayos solares caen de forma perpendicular durante todo el año, lo que genera temperaturas altas y constantes.
- Zonas templadas: es la franja entre los trópicos y los círculos polares, como el Viejo Continente. Los rayos inciden de forma más oblicua y se caracteriza porque las estaciones del año están marcadas, ya que la inclinación del eje terrestre hace que la exposición solar varíe significativamente cada cuatro meses. Durante la órbita de traslación, esta inclinación del eje terráqueo hace que uno de los hemisferios se exponga más al Sol; de modo que en el Norte será verano mientras que en el Sur, viven el invierno y viceversa.
- Zonas frías o Polares: Cerca de los círculos polares. La luz solar llega con mucha inclinación y se dispersa en una superficie mayor, calentando muy poco pese a la excepcionalidad del fenómeno natural conocido como el Sol de Medianoche, donde la estrella permanece 24 horas sobre el horizonte en el Ártico entre el 21 de mayo y el 22 de julio (aproximadamente) durante el verano europeo y hace lo propio en el Antártico en el verano austral.
Aunque a menudo se confunde el tiempo atmosférico -el estado puntual en un momento y lugar concreto- con el clima, que responde al patrón estadístico que define un territorio a largo plazo, entender esta diferencia es importante y tiene conexión con la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Fue, precisamente, al comprender que el clima no era algo volátil, sino estructural frente a la coyuntura del tiempo, cuando surge el consenso internacional para proteger la finitud de los recursos naturales.
Entender la diferencia entre ambos conceptos no solo ayuda a interpretar mejor lo que ocurre a nuestro alrededor, sino también a mirar a largo plazo con perspectiva. Porque es en esos patrones donde se dibujan los grandes retos, y también oportunidades, para avanzar hacia un equilibrio más sostenible.