La 30ª edición de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático finalizó en Belém (Brasil) tras dos semanas de negociaciones, con un acuerdo mundial para mantener el límite del calentamiento global a 1,5 º C en el que, pese a las exigencias de la Unión Europea, no se recoge el abandono de los combustibles fósiles.
Durante la cumbre se abordaron cuestiones como la necesidad y el compromiso de financiación y adaptación, y también se desbloqueó el debate sobre la sede de su próxima edición: Turquía acogerá la COP31, mientras que Australia organizará la agenda y encabezará las negociaciones para continuar trabajando por una transición justa y un planeta más responsable y sostenible.