Más del 70% de la superficie de nuestro planeta corresponde a mares y océanos. Optimizar el uso de esta enorme extensión para la generación de energía presenta un gran atractivo y supone una clara oportunidad. Así, la transición energética ha encontrado en el mar un aliado inagotable.
La eólica marina (offshore) no es solo la réplica de la tecnología terrestre en el agua, sino que puede llegar a representar un salto cualitativo en cuanto a eficiencia y estabilidad se refiere. En función de su ubicación, en el mar se pueden aprovechar vientos más fuertes y constantes que los de tierra firme, incrementando así su potencial.
El año 2025 marcó un hito histórico para la industria eólica marina europea. Según los datos del informe 2025 de Sea Impact, el continente instaló una capacidad récord de 6.773 MW en un solo ejercicio. Y, además, la Unión Europea prevé instalar al menos 100 GW de capacidad eólica marina entre 2031 y 2040, consolidando esta fuente renovable como uno de los pilares clave para impulsar la descarbonización y la autonomía energética del continente.
Dinamarca, por ejemplo, instaló el primer parque eólico marino del mundo en 1991 y continúa liderando la innovación en parques eólicos marinos y soluciones híbridas, como el desarrollo de una "isla energética" que proveerá de energía verde a más de cinco millones de hogares. Por su parte, la Agencia Federal de Redes de Alemania (Bundesnetzagentur) adjudicó en agosto de 2024 subastas para parques eólicos marinos por una capacidad total de 5,5 GW, con la movilización de más de 3.000 millones de euros para el Estado alemán, de los cuales el 90% se destinará a la reducción de los costes de electricidad y un 5% a la protección de la biodiversidad marina. Y Países Bajos ha manifestado su ambición de alcanzar en 2030 los 21 GW de capacidad procedente de la eólica marina.
La inversión en esta tecnología es, además de una cuestión ambiental, una palanca económica. Solo en la primera mitad de 2025, Europa comprometió 22.000 millones de euros en decisiones finales de inversión para nuevos parques eólicos marinos, una cifra que refleja la apuesta del continente por fomentar el despliegue y desarrollo de esta fuente de energía.
Seanergies: la metamorfosis industrial en la ría de Ferrol
Mientras el despliegue de aerogeneradores en las costas españolas avanza a la espera de las primeras subastas comerciales, España ya se está convirtiendo en una potencia en la fabricación de sus componentes. El máximo exponente de esta fortaleza es Navantia Seanergies, la marca creada para canalizar el know-how naval hacia las energías verdes.
El astillero de Fene, en la ría de Ferrol, ha vivido una transformación sin precedentes. Lo que durante décadas fue un centro dedicado exclusivamente a la construcción naval tradicional, hoy es una de las fábricas de cimentaciones eólicas más avanzadas del mundo. Esta evolución no ha partido de cero, sino que ha sabido capitalizar décadas de experiencia en estructuras metálicas complejas y gestión de grandes proyectos industriales, aprovechando así la experiencia adquirida durante años para adaptarse a un nuevo escenario, con la mirada puesta en la sostenibilidad.
La joya de la corona de esta transformación es la fábrica de monopiles XXL, desarrollada en colaboración con Windar Renovables. Se trata de cilindros de acero de dimensiones colosales, de más de 10 metros de diámetro y cerca de 2.000 toneladas de peso, que sirven de base para los aerogeneradores.
En 2030 Navantia habrá destinado más de 50 millones de euros para adaptar el astillero de Fene, incluyendo la modernización de naves para curvar chapas de gran espesor y la creación de zonas de almacenamiento logístico. Solo el contrato para el parque británico East Anglia 3 ha generado cerca de 900.000 horas de trabajo y 450 empleos directos e indirectos en la comarca.
Fene es actualmente el único centro en Europa capaz de producir simultáneamente las tres grandes tecnologías de cimentación: jackets (estructuras de celosía), monopiles y plataformas flotantes.
Un futuro impulsado por la innovación
La eólica marina se enfrenta ahora al reto de la madurez y la resiliencia tecnológica a escala global. En este contexto, la Global Offshore Wind Alliance (GOWA), presentada oficialmente durante la COP27, juega un papel determinante como plataforma de impulso internacional. Fundada por el Gobierno de Dinamarca, la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) y el Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC), la GOWA tiene como misión principal desbloquear el potencial masivo de esta fuente de energía. Su objetivo es ambicioso: alcanzar al menos 2.000 GW de capacidad instalada para el año 2050. Este despliegue busca respaldar los objetivos climáticos, fortalecer la seguridad energética global y acelerar el cambio hacia fuentes de energía sostenibles en consonancia con el Acuerdo de París.
Según la GOWA, la energía eólica marina ya suministra 83 GW a nivel mundial, los costes han disminuido un 62 % desde 2010 y cada GW adicional puede generar hasta 17.500 puestos de trabajo.
España, a través de centros de innovación y colaboración público-privada, está demostrando que la reindustrialización verde es posible. La ría de Ferrol ya no solo mira al mar para navegar, sino para sostener las infraestructuras que alimentarán de energía renovable a millones de hogares en la próxima década.