- La transición energética configura un ecosistema tecnológico heterogéneo, en el que conviven soluciones ya maduras y competitivas como la energía solar fotovoltaica con tecnologías emergentes como el hidrógeno renovable.
- La madurez tecnológica de una solución no es, por sí misma, garantía de éxito. Su implantación depende también de factores como la viabilidad económica, la infraestructura de apoyo disponible, el impulso institucional o la demanda real del mercado.
- Es fundamental que el marco regulatorio se acompase a la innovación tecnológica para responder a las necesidades de la transición energética, asegurando la competitividad mediante la colaboración público-privada y la innovación abierta.