Las palabras viajan siempre hacia los oídos atentos. "No existe Europa sin industria, no existe seguridad sin resiliencia financiera y no existe seguridad sin independencia energética". Esta reflexión tan precisa como el brillo dorado de la mañana corresponde a Enrico Letta, antiguo presidente de la República de Italia. Si hubiera que ponerle título sería algo así: "¡Aprovecha el tiempo, Europa!" Ya ha empezado a hacerlo gracias a las moléculas verdes, esenciales para esa velocidad. Existen dos categorías de estos compuestos: basadas en biomasa y en hidrógeno (combustibles sintéticos).
Los primeros -como el biometano o el diésel renovable- incorporan materias primas circulares y proceden de residuos orgánicos o los desechos de la agricultura y la ganadería. Las moléculas verdes respaldadas por hidrógeno o combustibles sintéticos son compuestos de origen no biológico que utilizan como base el hidrógeno verde a través de energías renovables. Química básica.
Una de las grandezas de estas pequeñas partículas es que pueden descarbonizar sectores difíciles como transporte pesado, industrias mineras, aviación o componentes químicos. Ocupan los primeros párrafos del capítulo del nuevo libro. "Si bien la electrificación es la principal vía para descarbonizar, las moléculas verdes emergen como la segunda palanca y la principal baza para actuar sobre esos sectores más difíciles. Y tienen el potencial de mitigar un 22% las emisiones en el Viejo Continente en 2050", destaca el estudio "¿Por qué Europa necesita moléculas verdes?", elaborado por Moeve con la colaboración de la consultora PWC. Una de las respuestas procede de la voz de Kitti Nyitrai, subdirectora y jefa de la Unidad de Descarbonización y Sostenibilidad de Fuentes de Energía, Dirección General de Energía de la Comisión Europea. "La electrificación será una vía fundamental de descarbonización, pero no nos llevará hasta el final del camino. También necesitamos moléculas y hay que analizar cuál será su papel en el futuro".
Estos compuestos —lo hemos visto— son combustibles con una composición molecular similares a la gasolina o al diésel tradicional, pero que en lugar de petróleo como origen se producen con residuos biológicos, agua, viento y sol. Esto permite generar una nueva industria europea con miles de empleos. De aquí hasta 2040 se calcula un empleo directo e indirecto de 181.000 personas en España. La predicción procede del informe de la consultora de recursos humanos Manpower. Descarbonizar usando moléculas verdes e hidrógeno no solo resulta importante por su efecto en la crisis climática. Sino porque el desarrollo de esos dos tipos de energía puede llegar a representar un tercio del consumo energético europeo en 2050. "Esto resulta muy relevante, va más allá de la descarbonización del sistema energético, pasa por la seguridad del suministro en Europa. Pues ese tercio sería producido aquí", refrenda Maarten Wetselaar, consejero delegado de Moeve.
Es una reflexión geopolítica que encuentra su eco en Rosita Zilli, directora de políticas en la Alianza Europea de Investigación en Energía (EERA). "En Europa, a veces tendemos a centrarnos demasiado en tecnologías concretas de forma aislada. Desde nuestro punto de vista, invitamos a mirar más allá y adoptar una perspectiva global del sistema energético. Es decir, pensar en integración del sistema", aconseja.
Las moléculas verdes podrían reemplazar hasta el 50% de la demanda de combustibles fósiles, formando así aproximadamente un tercio del mix energético de la Unión Europea y marcando un paso crucial hacia la neutralidad climática. Hablamos de 2050. Pero las cartas jurídicas tienen que estar sobre la mesa. "El mercado necesita reglas de juego claras que fomenten el reciclaje de dióxido de carbono, haciendo que la opción más sostenible sea también la más competitiva para las empresas", sintetiza Luis Soler, profesor agregado y experto en hidrógeno en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). En este mundo, el de la docencia, Teresa Leo, Catedrática en Termodinámica e Ingeniería Térmica en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), comenta que el "uso del hidrógeno y otras moléculas verdes es una certeza en la industria marítima". Y añade: "Hay pequeñas embarcaciones que ya navegan con estas energías y su utilización puede ahorrar hasta el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero".
De pronto, la tierra y también el aire están llenas de lo que un día fueron promesas y hoy realidades. El avión despega. El mismo sonido de los motores girando, idéntica tracción, "apaguen sus dispositivos móviles", suena en la megafonía. La gran diferencia es que el combustible incorpora moléculas verdes. La aviación siempre fue un sector muy difícil de descarbonizar. "Es precisamente en esta molécula donde hemos encontrado la respuesta", observa Mikel Ortiz, director de sostenibilidad de la cadena de viajes World2Meet. "El piloto vuela de la misma manera y ya en el primer año hemos reducido 3.400 toneladas de CO2, que es lo mismo que lo que absorben 170.000 árboles al año". También ayuda si los vientos de la regulación son favorables. "El reglamento ReFuelEU Aviation ya establece objetivos a largo plazo para los combustibles sostenibles de aviación. Y FuelEU Maritime introduce incentivos con un enfoque más tecnológicamente neutro para el transporte marítimo", describe Kitti Nyitrai.
Hay que contar con atención los anillos de los abedules en la ribera. El impacto ambiental. Además de la madera se obtiene pulpa para cartones, productos de higiene y papel. "La fibra de este material es un 45% más eficiente en emisiones de CO2 que el plástico y permite crear productos textiles, biocombustibles y otros sustitutivos. De hecho, es posible reemplazar materiales químicos derivados del petróleo por renovables procedentes de la madera hasta en 15 industrias, sobre todo relacionadas con el embalaje, la moda y la automoción", narra Manuel Fernández Losa, cogestor del fondo Pictet Clean Energy Transition.
Estas moléculas verdes, hemos visto, son la gran esperanza para descarbonizar sectores donde la electrificación resulta difícil. Es complejo, pero los costes se van reduciendo. El análisis estima que la tasa verde ("green premium") asociada a esta tecnología aminora a lo largo de la cadena de valor. Un ejemplo. El coste adicional para productos de consumo es reducido. En la compra de unas zapatillas de 100 euros transportadas de Asia a Europa con combustibles renovables el precio añadido sería tan solo de unos 50 céntimos. Por su parte, el empleo de combustible sostenible en los aviones (SAF) aumentará el valor del billete en la horquilla que va de 1 a 50 dólares, en función de la distancia de los vuelos. El tiempo (las innovaciones son constantes) juegan del lado de estas moléculas y también la geografía.
Si leemos el trabajo Carbonomics: The Clean Hydrogen Revolution (Carbonomics: La revolución limpia del hidrógeno, de la firma de inversión Goldman Sachs), las proyecciones apuntan a que en 2030 España y Portugal, podrían producir hidrógeno verde a aproximadamente la mitad del coste en comparación con Europa Central y los países nórdicos. De esta forma, se convertirá en potencial proveedor a gran escala de moléculas verdes en la región. Esta vez son matemáticas básicas. "La sinergia" —se lee— "entre los abundantes recursos eólicos del norte de Europa y la irradiación solar del sur crea condiciones óptimas para el desarrollo de parques eólicos eficientes e instalaciones solares. Algo que potencia este mundo verde". En Iberia (España y Portugal) este liderazgo se debe, en parte, a que las instalaciones ya están presupuestadas. Moeve ha aprobado la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, Onuba, que con 300 MW será el mayor proyecto de hidrógeno verde del sur europeo dedicado al sector energético. "Necesitamos avanzar realmente hacia moléculas verdes y hacia la producción local y, sobre todo, en aquellas zonas donde tenga sentido", zanja Dirk Niemeir, director global de Estrategia y Transición Energética, responsable de Hidrógeno Limpio, CCUS y Combustibles Sostenibles de PWC.
En el espacio aéreo, la Unión ha anticipado la creación de 53 plantas de SAF que estarán operativas a finales de la década. La ecuación que plantea el informe de Moeve y PWC es bastante lógica y fácil de "despejar". Se espera que los combustibles basados en biomasa impulsen los esfuerzos de descarbonización, mientras que las alternativas derivadas del hidrógeno ganarán protagonismo a medio y largo plazo a medida que mejore su competitividad. El mundo fósil va quedando atrás. Las estimaciones cuentan que los combustibles basados en hidrógeno alcancen la paridad de costes frente a los fósiles en la década de 2040. Y toca avanzar. "Europa debe moverse hacia el futuro en esta materia incluso por delante de algunos proyectos concretos. Si existe una iniciativa capaz de producir moléculas verdes, pero falta la infraestructura necesaria para transportarlas o comercializarlas, el desarrollo se enfrenta a un problema", alerta Dirk Niemeir.
Precio, trabajadores, inversión. Este es el triángulo que define el mañana. Los datos que suman Moeve y Manpower prevén que el desarrollo de moléculas verdes podría generar hasta 1,7 millones de puestos de trabajo en la Unión Europea y el Reino Unido. España, con esos 181.000 que hemos citado, lidera esta creación de nuevos desempeños. Y el Producto Interior Bruto (PIB) español sumará ese 2040 unos 15.600 millones de euros adicionales al crecimiento del país. Son números enormes. Dos instituciones del peso de la agencia financiera Bloomberg y la consultora McKinsey han avanzado que la transición de Europa a una economía de cero emisiones netas para 2050 requerirá más de 29 billones de euros en inversiones acumuladas. Una cifra alta, aún así salen las cuentas. Porque si se eludiera ese esfuerzo, por recuperar el clima, a ese elevado número habría que sumarle cinco billones adicionales. Alcanzar los objetivos climáticos no es "solo" proteger el planeta sino también impulsar nuevas oportunidades de crecimiento económico. "En este ámbito, el principal vector actual del desarrollo no es tanto el mercado como la regulación: estándares y mandatos sectoriales (aviación, marítimo, industria) que están comenzando a crear una demanda, con el objetivo de acelerar su maduración económica en el medio plazo", sostiene Ricardo Pedraz, consultor de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Pensar con otra escala. "Estas inversiones son de décadas. Por lo tanto, no deberíamos preocuparnos en exceso por el ruido de corto plazo ni las fluctuaciones en la dirección política o en las señales coyunturales", advierte el máximo responsable de Moeve. Porque el conocimiento es un requisito esencial para la supervivencia de una pequeña especie que lleva 400.000 generaciones (apenas un aliento, en términos geológicos) habitando un diminuto grano de roca y de metal, que brilla débilmente gracias a la luz que refleja todos los amaneceres, el Sol.