- La evolución del contexto geopolítico está alterando los flujos de comercio internacional y condicionando las estrategias energéticas de los distintos actores, influyendo en las decisiones de política industrial, en los marcos regulatorios y en la configuración de las cadenas de suministro energéticas a nivel global
- Las materias primas energéticas y los minerales críticos presentan una elevada concentración geográfica, mientras que su transformación y utilización se apoyan en cadenas de suministro globales e interdependientes. Esta configuración incrementa la exposición del sistema energético a riesgos de disrupción y pone de relieve la importancia de la resiliencia y la diversificación
- Europa no es ajena a este contexto y ha articulado su respuesta combinando la diversificación de fuentes de suministro con el impulso a la transición energética, con el objetivo de reforzar la seguridad energética, reducir dependencias externas y avanzar hacia una mayor competitividad y autonomía estratégica