El amoniaco verde es un producto derivado del hidrógeno verde que puede utilizarse como combustible marino sostenible y como portador de hidrógeno verde para su transporte. Tanto su producción, combinando hidrógeno verde y nitrógeno de la atmósfera, como su uso como combustible son neutros en carbono.
Es más sencillo transportar amoniaco que hidrógeno, debido a que su almacenamiento no requiere temperaturas tan bajas como las del hidrógeno y a que, desde hace décadas, existen barcos e infraestructuras dedicadas a su transporte.

Una vez en destino, el amoniaco verde puede ser convertido de nuevo en hidrógeno verde para su uso en múltiples industrias del norte de Europa, o puede utilizarse directamente como combustible en el transporte marítimo o en algunas industrias, como las de producción de fertilizantes.
Como parte del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, hemos establecido una alianza con Yara Clean Amonia que nos permitirá construir la mayor planta de amoniaco verde de Europa en el parque energético de San Roque, Cádiz. Con una inversión de 1000 millones de euros, la planta tendrá una capacidad de producción anual de hasta 750.000 toneladas de amoniaco y evitará la emisión de 3 millones de toneladas de CO2.
Estará operativa en 2027 y su construcción permitirá la creación de 3300 puestos de trabajo, entre directos, indirectos e inducidos.
Este acuerdo estratégico hará posible establecer una cadena de suministro segura, resiliente y eficiente para suministrar amoniaco verde, y nos permitirá empezar a comercializar hidrógeno y amoniaco verdes a clientes industriales y marítimos en Róterdam y su zona de influencia, así como en otros destinos del noroeste de Europa.
¿Cómo? Gracias al acuerdo con el Puerto de Róterdam para crear el primer corredor del hidrógeno verde que unirá el sur y el norte de Europa, conectando los puertos de Algeciras y Róterdam.
El amoníaco verde se produce utilizando un proceso que es fundamentalmente diferente y mucho más sostenible que el amoníaco tradicional. La clave está en la fuente de energía y los materiales. Primero, se utiliza electricidad generada exclusivamente a partir de fuentes de energía renovables, como la solar o la eólica, para dividir el agua en hidrógeno y oxígeno (un proceso llamado electrólisis). Una vez que tenemos ese hidrógeno 'verde', se combina con nitrógeno, que se obtiene directamente del aire. Esta combinación, que ocurre bajo ciertas condiciones de presión y temperatura, da como resultado el amoníaco verde.