Este año, la sostenibilidad en el ámbito empresarial marca un punto de inflexión y gana relevancia como potencial ventaja competitiva para aquellas empresas con visión estratégica. Analizamos el informe 'Tendencias en sostenibilidad empresarial 2026' del Pacto Mundial de la ONU, que identifica las principales líneas de acción para que las compañías lideren la transición hacia un modelo más sostenible y rentable.
- 1. La sostenibilidad como motor directo de competitividad
Los datos son claros: el 82% de las empresas obtienen beneficios económicos directos de sus esfuerzos de descarbonización, con retornos medios superiores a 221 millones de dólares por compañía.
Esto se traduce en dos grandes vías: crecimiento derivado de productos y servicios sostenibles, y mejoras en eficiencia operativa.
Además, el 88% de las compañías identifica la sostenibilidad como clave para generar valor futuro. Para las empresas, esto se traduce en que integrar la sostenibilidad en la estrategia corporativa no solo reduce riesgos, sino que abre oportunidades para innovar, atraer inversión y fortalecer la reputación.
- 2. Cadenas de suministro sostenibles: del discurso a la acción
Según el informe, la sostenibilidad en la cadena de suministro deja de ser una aspiración y se convierte en una exigencia operativa. La mitad de los clientes B2B ya prioriza proveedores sostenibles, y se espera que esta cifra alcance dos tercios en tres años. En 2026, el foco pasa de la formación a la gestión real: trazabilidad, evaluación de riesgos y criterios ESG en compras serán esenciales para mantener la competitividad.
Para las pymes, la demanda de grandes clientes es el principal motor (56%), lo que implica que la sostenibilidad será un requisito para seguir en el mercado.
- 3. Inversión sostenible: un mercado que madura
Los datos reflejan que a cierre de 2024, los activos gestionados con criterios ESG ya representaron el 43% del total de los activos gestionados en España, con más de 238.000 millones de euros. Con respecto a 2026, el informe señala que acceder a capital exigirá demostrar un desempeño ESG sólido y planes de transición viables.
Además, los bonos verdes y sostenibles también deberán mostrar impacto real, alineado con estándares internacionales.
Esto evidencia que la sostenibilidad se convierte en un criterio estructural para la financiación empresarial.
- 4. Inteligencia artificial y gobernanza responsable
La IA será un aliado clave para mejorar la calidad y trazabilidad de los datos ESG, automatizar procesos y generar reportes más consistentes, convirtiéndose en un facilitador clave para impulsar el rigor técnico de la sostenibilidad empresarial.
Sin embargo, también plantea algunos retos, como su huella ambiental y los riesgos éticos, que implicarán la necesidad de adoptar modelos más eficientes, incorporar principios de responsible by design (incorporar criterios de sostenibilidad en el diseño y operación de sistemas de IA) y marcos de gobernanza robustos que garanticen transparencia en los procesos y supervisión humana significativa. En este contexto, las empresas deberán equilibrar innovación tecnológica con sostenibilidad y transparencia.
- 5. Reporting y transparencia reforzada
La exigencia por parte de los consumidores con respecto al nivel de información ambiental sobre productos y servicios implica más información clara y fiable por parte de las compañías. En este sentido, la directiva europea contra el greenwashing, que entra en vigor en marzo de 2026, exigirá información clara y verificable en términos de sostenibilidad.
El reporting se convierte en una herramienta clave para medir, verificar y comunicar, consolidando un modelo en el que la transparencia basada en evidencias es un factor clave de competitividad. Además, emerge el reporting sobre naturaleza y biodiversidad, anticipando un futuro donde la gestión del capital natural será tan relevante como la del financiero.
La tendencia es clara: 2026 supondrá un punto de inflexión hacia un reporting más riguroso, contrastado y prudente en el que la transparencia no será solamente un recurso comunicativo, sino que se consolidará como una palanca estratégica.
- 6. Aterrizaje regulatorio en España
En 2026, España afronta un ciclo normativo decisivo con la transposición de directivas europeas que redefinirá el marco empresarial. La CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) se implementará mediante la Ley de Información Empresarial Sostenible (LIES), y promoverá que las compañías reporten datos ESG con mayor rigor, transparencia y comparabilidad.
Por otro lado, la CSDDD (Corporate Sustainability Due Diligence Directive) ampliará los requerimientos vinculados a derechos humanos y medioambientales, con el fin de que las empresas puedan identificar, prevenir y mitigar riesgos en toda su cadena de valor.
Además, se prevé la aprobación de leyes complementarias como la Ley de Consumo Sostenible, que reforzará la integración transversal de la sostenibilidad en gobernanza, operaciones y reporting. En este sentido, la capacidad de adaptación por parte de las compañías a este nuevo marco normativo, que exigirá mayor transparencia y responsabilidad en la gestión de los impactos ESG, será determinante para acceder a financiación responsable, mantener la confianza de los grupos de interés y garantizar la competitividad en el mercado.
- 7. Impulso a la transformación del sistema alimentario
En 2026, el sector agroalimentario se consolida como un pilar estratégico para la sostenibilidad y la innovación. Los sistemas alimentarios sostenibles se posicionan como clave para generar valor económico, fortalecer la resiliencia y garantizar la calidad en toda la cadena de suministro.
Las empresas avanzan hacia modelos que integran criterios ambientales y sociales, mejoran la trazabilidad y promueven prácticas regenerativas. Este enfoque no solo contribuye a la protección del entorno, sino que abre oportunidades para acceder a financiación verde y liderar la transición hacia un futuro más equilibrado.
En definitiva, la sostenibilidad es hoy una oportunidad para innovar, acceder a financiación y fortalecer la competitividad corporativa. En este contexto, las empresas que actúen con visión estratégica no solo cumplirán con las exigencias regulatorias, sino que además liderarán la transformación hacia un futuro más resiliente y próspero.